Mis dudas

Una crónica sobre la lucha sorda de la ansiedad y el peso de sobrevivir a la batalla en el interior de uno mismo.

Me levanto y el mundo ya no tiene color
es un peso en el pecho, una falta de voz
no es cansancio, es un hoyo en el centro del ser
donde todo lo que amaba se empieza a perder.
Ese frío que quema y que ignora el calor
que me quita las ganas y apaga el motor
es una cárcel de hierro, una cruel obsesión
que se siente en el pecho, pues tampoco es emoción.

No es estar triste, no es un mal momento
es un muro invisible que corta el aliento
la mente me miente, me quiere encerrar
y me empuja al abismo sin avisar.

Es una lucha sorda, una sombra constante
que me quita la vida paso a paso delante
me quema por dentro, me vuelve invisible
hacer lo más simple se siente imposible.
Es un nudo que aprieta, pues tampoco responde
al dolor que te agota y que nadie comprende
estoy atrapado en este vacío real
luchando una guerra que es emocional.

Ya no busco razones, no hay nada que ver
la rutina es un muro que no quiero romper
la gente no entiende, me dicen que cambie
como si fuera fácil que esto se apague.
Me siento culpable por estar así
buscando el camino que perdí de mí
pero esta condena dicta mi suerte
y a veces el alma me grita que es fuerte.

Es un mal que se arrastra, pues tampoco se cura con fe
lo digo de frente, lo digo porque
es necesario que el miedo se cuele
y acepte que ahora no puedo estar bien.
No quiero consejos que no sirven de nada
solo quiero paz en esta jornada
que el día amanezca y pueda sentir
que tengo el derecho de volver a vivir.

Esto pesa en el alma... pues tampoco se va.
Esto pesa en el alma... y voy a sobrevivir.
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