Una crónica sobre el tiempo perdido, la inacción del alma y el exilio voluntario de quien dejó para luego lo que era urgente.
Dejó para luego lo que era urgente Un beso, un abrazo, un amor pendiente Creyó que la vida era un río clemente Y se ahogó en su propia corriente
Se guardó los besos en el bolsillo Por miedo a perder su falso brillo Vio a los suyos pidiendo auxilio Y él eligió su propio exilio
La cuenta llega Sin avisar Nadie te espera Este es el final
Pasan los días pasan los años Y nunca se supo encontrar La vida se escapa entre los dedos Y no regresa más Se quedó solo Viendo todo pasar El tiempo lo mata Sin preguntar
Blindó su pecho para no sangrar Y el mismo escudo le impidió respirar La voz se le oxida de tanto callar Se vuelve un fantasma que intenta gritar
Se mira al espejo y ve a un extraño La piel agrietada por su propio daño Cambiaría todo su oro guardado Por un solo instante del tiempo pasado
Se rompe el ciclo De su falsa ilusión Solo queda el abismo De su propia inacción
Pasan los días pasan los años Y nunca se supo encontrar La vida se escapa entre los dedos Y no regresa más Se quedó solo Viendo todo pasar El tiempo lo mata Sin preguntar
El peligro no es morir El peligro es no vivir Tener la sangre fría Y dejar el amor huir
Pasan los días pasan los años Y nunca se supo encontrar Cuando quiso ser parte del cuadro El lienzo se terminó de rasgar
Perdió el momento Perdió el lugar Se muere lento Y no despertará
Y no se supo encontrar (encontrar) Ayer era un niño queriendo volar (volar) Hoy le pesan los años y solo mira atrás