Cielo oscuro
Una crónica de despedida y liberación, un viaje a través de las ruinas de un amor fragmentado para finalmente renacer desde la soledad.
Bajo cielos oscuros, sin rumbo caminé,
sombras que susurran traiciones que olvidé.
Tu imagen no se apaga, disuelta en el dolor,
y las lágrimas caían como lluvia en un rincón.
Apretaste el corazón; lo quebraste sin razón,
restos de lo que fue amor, son tristezas y temor.
Te vas desvaneciendo, me despido ya sin voz,
aunque mi alma se quebrante, partiéndome en dos.
Luz fragmentada, que devora la ilusión,
un abismo oscuro, donde no hay redención.
Ya no queda un suspiro, ni razón para creer,
solo queda este vacío que dejaste en mi ser.
Soy ruinas que en el tiempo nadie encontrará,
un corazón herido, que ya no sanará.
Sombras del adiós tiñen mi mundo en gris,
la noche me envuelve, perdido en su matiz.
Entre las ruinas de un sueño, que murió sin razón,
cada lágrima caída aún sabe a hiel.
Te despido en silencio, desecho mi ilusión,
y aunque el frío me invada, me congele la piel.
Luz fragmentada, que devora la ilusión,
un abismo oscuro, donde no hay redención.
Ya no queda un suspiro, ni razón para creer,
solo queda este vacío que dejaste en mi ser.
Fui yo quien dijo no, al borde del dolor,
y aunque me duele el pecho, me alejo sin temor.
Solté nuestras promesas, me despido en soledad,
y aunque duela muy dentro, recobro libertad.
Te dejo en el pasado, me libero de tu voz,
me arrancaré la espina, aunque duela este adiós.
Cada paso que avanzo me aleja de tu ser,
es un nuevo comienzo, donde vuelvo a nacer.
Luz fragmentada, que devora la ilusión,
un abismo oscuro, donde no hay redención.
Ya no queda un suspiro, ni razón para creer,
solo queda mi camino, sin volverte a ver.
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