Cántame
Una crónica sobre la devoción en medio de la oscuridad, donde un canto lúgubre se convierte en la única guía a través de las ruinas del tiempo y la eternidad.
En los pasillos de la eternidad,
Donde la luna oculta su claridad,
Vago perdida bajo el cielo gris,
Sintiendo un lamento de oscuro matiz.
La noche envuelve mi alma herida,
Las estrellas caen, agotan su vida,
Pero en el silencio aún resuena,
Tu voz lejana, tan serena.
Cántame desde la oscuridad,
Una melodía que trae soledad,
Tu voz, tormenta que arrastra el dolor,
Y me guía entre la sombra y el temor.
Una balada de eterno sufrir,
Donde el amor y la muerte se han de unir,
Te seguiré en este abrazo cruel
Tu canto es mi guía al amanecer.
Entre las ruinas que deja el ayer,
Persigo acordes que intento retener,
Cada palabra es un beso letal,
Envuelto en tristeza, de frío cristal.
Tu rostro es un sueño que no olvidaré,
Buscando un destino que al fin trazaré,
Pero tu canto será mi gran guía,
Hasta que la sombra ceda ante el día.
Cántame desde la oscuridad,
Una melodía que trae soledad,
Tu voz, tormenta que arrastra el dolor,
Y me guía entre la sombra y el temor.
Una balada de eterno sufrir,
Donde el amor y la muerte se han de unir,
Te seguiré en este abrazo fatal,
Tu canto es mi brújula al amanecer.
El sonido se apaga, el tiempo se va,
La ruta se pierde en la inmensidad,
Tu voz me dirige al punto final,
Cerrando las puertas de este umbral.
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